jueves, 8 de diciembre de 2011

El Barça del futur


Recibí una invitación a media tarde para ir a ver el partido de Champions del Barça del futuro. La noche había sido muy corta con los percusionistas, pero la perspectiva de acudir al campo por primera vez con mis sobrinos hacía olvidar cualquier resaca.

No he sido demasiado futbolera. En mi juventud me tiraba más el baloncesto, pero tenía una rutina sagrada: los sábados por la tarde, después de comer, me preparaba un chupito de melocotón y me pertrechaba en el salón de casa de mis padres para ver el partido de fútbol de la liga inglesa que daban por La 2. Entendía de fútbol prácticamente lo mismo que entiendo ahora, pero la liga española no me interesaba lo más mínimo. En cambio me gustaba el fútbol rápido, fuerte y elegante de los jugadores de la Premier, que además me parecían mucho más guapos y fornidos que los de la Liga. Hasta llegué a reconocer algunas alineaciones…

Ahora soc culé. Desde que Pep se puso al mando que me ha cambiado el chip. Admiro su inteligencia, su señorío y su saber estar (aunque debo reconocer que tanto ‘buenismo’ empieza a resultarme un poco impostado), pero ha logrado que sienta al equipo como mío.

Nunca había visto un partido en directo y lo que más me impresionó es el silencio. Casi sepulcral; roto por los gritos de los jugadores y los chutes al cuero. Acostumbrada a las retransmisiones verborreicas de la TV o la radio, ese silencio me trasladó al silencio reverencial de una imponente catedral gótica antes de un oficio.

Me perdí el primer gol, repartiendo kikos a los niños, disfrutando de su excitación, de sus miradas brillantes, sus ojos abiertos como platos y sus reacciones (‘¡se ha tirado!’ ante una falta a un jugador blaugrana). Pero me desgañité con los goles restantes.

No me importó no ver jugar a las grandes estrellas. Que me perdonen los entendidos, pero desde la segunda gradería y para una miope como yo, no se distinguen las figuritas. Thiago podía haber sido perfectamente Xavi, Bartra Piqué, Montoya Alves o Cuenca Busquets. Y a tenor de las crónicas, podía haber sido perfectamente así.

Siempre podré decir que yo vi debutar a ese Barça.

6 comentarios:

Pais secret dijo...

Aquesta fornada, ni la que tu vas veure ni la de les primeres espases, no els he vist mai en directe. Però vaig ser un dels desgraciats (desgraciada) que va anar a la final de Sevilla l´any de la picor i va tornar amb la cua entre cames.

( t´he de confessar però, que no hi entenc ni un borrall i que quan marquen sempre miro cap a l´altra banda :-(...)

commuter dijo...

Sevilla, País? No sé quan va ser això... Soc culé des de fa poquet i m'he acostumat a guanyar-ho (quasi) tot. També he de dir que les derrotes les oblido fàcilment! :)
Patirem dissabte?

el paseante dijo...

Vas tenir el teu bateig culé un dia que les graderies estaven molt buides, però suposo que ho vas gaudir igualment (i més amb els nens). Has fet un primer pas. Ara has d'anar avançant amb seguretat cap a la llum fins acabar dormint sota uns llençols del Barça, amb un pijama blaugrana i l'himne culé en el teu despertador. Benvinguda al club.

el paseante dijo...

Per cert, la País es refereix a la final de la Copa d'Europa (llavors encara no era la Champions) jugada a Sevilla i que el Barça va perdre contra un equip de Bucarest. Va ser a finals dels anys cinquanta (el 58 o el 59).

Pais secret dijo...

Serà possible que el aiao aquest em digui iaia a mi???

Vinga, cap a Benidorm a ballar els pajaritus hi falta gent ! Allà t´espero !

commuter dijo...

Quita, quita, paseante! Si alguna vegada acabo així, t'ho 'xuru' que em recordaré de tu. Mai he entès aquesta dèria de ficar els colors fins la sopa...

Ves per on, jo que pensava que la País i tu éreu de la mateixa quinta... ;)